noviembre 2019

Cuando nunca terminas de despedirte…

Nunca voy a acabar de despedirme, pensé mientras tristeaba abrazada a mamá en la bahía del aeropuerto. Y como el llanto público, incomoda tanto, el chico que me ayudó con las maletas se limitó a acompañarme hasta el mostrador sin

Estambul, sueños de infancia

Me cuesta hablar de Estambul sin volver a sentir en mi cuerpo el asombro. Pronuncio su nombre y de pronto una oleada color durazno, rosa pastel y azul celeste me inunda la cabeza. Entrecierro los ojos para ver las telas

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