Palabras

Diario de un preñado exilio. Día 68.

Cuando tienes tiempo de pensarlo realmente, las cosas que se aman de verdad, son bien pocas. Y son, en realidad, fáciles de amar. Como el ver nacer una nueva hoja en una planta que se ha cuidado mucho tiempo, o

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Diario de un preñado exilio

Porque no hay nada que hacer más que esperar, y todo lo demás que se hace en el día y en la vida, que es tanto. Mientras pasa el tiempo siempre tan lejos de nosotros e igual llevándonos a rastras.

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Me preparo para soltar…

Y comienzo desde ese punto, porque pude reconocer el rayo de sol que pega por las mañanas en el patio de atrás de la casa que amablemente nos han prestado y seguirlo por todos los rincones y cuartos hasta que

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Hoy te soñé, como sucede cada devezencuando

No llegué a la clase de yoga por quedarme en cama, revolviéndome, intentando estirar el sueño hasta los confines mismos de la vigilia. Viéndote como si fueras la única persona en el mundo; en ese desearte adolescente, como si al

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Cuando nunca terminas de despedirte…

Nunca voy a acabar de despedirme, pensé mientras tristeaba abrazada a mamá en la bahía del aeropuerto. Y como el llanto público, incomoda tanto, el chico que me ayudó con las maletas se limitó a acompañarme hasta el mostrador sin

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