angustia

síntoma

Síntoma y deseo

No, no soy esa mujer que contrataste, no soy tampoco la hija que tuviste ni la amiga que conociste hace unos años. No, mi pasión no se limita ni se vierte sólo en un tipo de cuerpo, mente o género, no te vendo mis horas por zapatos de marca y no necesito de tu aprobación para comenzar el día. Te entrego a ti la acidez que me embarga, el dolor de huesos y el miedo de pasar la vida inadvertida.

Angustia Por Insuficiencia

Me atrevo a hacer esta confesión no porque tenga que hacerlo, lo cual probablemente también sea cierto, sino porque confío en que hay más gente que se siente o se ha sentido como yo, y si eso es cierto, también hay más gente a la que le hará bien saber que no está sola, que a veces nuestra cabeza (o el mono loco que vive en ella) es incontrolable y nos juega trucos que nos afectan en el cuerpo. Y principalmente porque creo, de todo corazón, que se puede superar, que hablarlo ayuda y que tienen que formas de entrar en calma.