cuarentena lejos de casa

Diario de un preñado exilio. Día 68.

Cuando tienes tiempo de pensarlo realmente, las cosas que se aman de verdad, son bien pocas. Y son, en realidad, fáciles de amar. Como el ver nacer una nueva hoja en una planta que se ha cuidado mucho tiempo, o el olor del café en las mañanas, las risas de mi güero cuando está desprevenido, la bondad de mi padre, el acurrucarme en las piernas de mamá sin que me haga ninguna pregunta. A ti, todo, completamente, entero, desde que eras más diminuto que una semilla de alpiste hasta ahora, hasta después que estés buscando cómo matarme para continuar tu vida despojado de tantas palabras y bailes.

Diario de un preñado exilio

Porque no hay nada que hacer más que esperar, y todo lo demás que se hace en el día y en la vida, que es tanto. Mientras pasa el tiempo siempre tan lejos de nosotros e igual llevándonos a rastras. Esperar que estés bien y no sentir que tu nacimiento es complemento de mi muerte. Esperar que papá y mamá estén en casa y no llegué a ellos una manzana, de la Central de Abastos, que no se lave bien, que pase de boca en boca y que los enferme a ambos. Esperar poder volver y después estar allá, tomando café ya casi frío porque he hablado demasiado, riendo, mostrándoles al niño, quitándoles al niño porque lo han tenido mucho tiempo; esperando a irme porque me están volviendo loca. Por que ya no quiero escuchar ni una vez que lo debería hacer de otro modo. Esperar que mi hermano esté en paz, como a veces dice que está y pocas le creo, y siga abrazando a ese bebé que yo no he tocado en seis meses, que una parte animal de mi extraña tanto.

Me preparo para soltar…

Y comienzo desde ese punto, porque pude reconocer el rayo de sol que pega por las mañanas en el patio de atrás de la casa que amablemente nos han prestado y seguirlo por todos los rincones y cuartos hasta que dieron las cinco de la tarde; para asolear mis pechos hinchados, para asolear mis piernas que ahora bajo el sol de la tarde me recuerdan que muy poco, en este instante, me hace falta.