síntoma

Síntoma y deseo

No, no soy esa mujer que contrataste, no soy tampoco la hija que tuviste ni la amiga que conociste hace unos años. No, mi pasión no se limita ni se vierte sólo en un tipo de cuerpo, mente o género, no te vendo mis horas por zapatos de marca y no necesito de tu aprobación para comenzar el día. Te entrego a ti la acidez que me embarga, el dolor de huesos y el miedo de pasar la vida inadvertida.