Nunca dudes de la pureza de tus intenciones…

Nada es lo que parece, no lo son sus pláticas ni lo que promete querer. Porque ella ha decidido que nada le esta permitido y pasa el día siendo su propio juez. Puede, cada vez más, escuchar una voz atrás de su voz, contradiciéndose. Una voz que desdice lo que antes ha dicho a gritos para que los otros escuchen; en lo demás es honesta. Porque cuando no tiene filtros, cuando baila, se deja ser afuera como es adentro