Me preparo para soltar…

Y comienzo desde ese punto, porque pude reconocer el rayo de sol que pega por las mañanas en el patio de atrás de la casa que amablemente nos han prestado y seguirlo por todos los rincones y cuartos hasta que dieron las cinco de la tarde; para asolear mis pechos hinchados, para asolear mis piernas que ahora bajo el sol de la tarde me recuerdan que muy poco, en este instante, me hace falta.